martes, 18 de noviembre de 2014

El terrible otoño

En teoría, el otoño (especialmente octubre) nos ofrece noches todavía templadas y con cielos oscuros y claros. Estamos ya más cerca del invierno que del verano y no hemos tenido ni una de esas noches perfectas que recuerdo haber disfrutado hace muchos años. Cuando no ha estado nublado, hemos tenido vientos racheados muy fuertes. Y si no, lloviendo e, incluso, con niebla. Un tiempo perfecto para la astronomía, vamos.

Debido a este panorama, han transcurrido casi tres semanas desde mi última observación. Una locura. Anoche me decidí a abrir el observatorio, más por devoción que otra cosa. La noche era horrible. Muy húmeda, cielo medio neblinoso. Era consciente de que el telescopio iba a empañarse, pero a pesar de todo (y en previsión de las lluvias que se nos vienen, nuevamente, encima) me animé.

Efectivamente, la noche fue mala. Las imágenes obtenidas dejan mucho que desear. De hecho, a partir del segundo objeto del que estuve obteniendo imágenes la lente correctora del telescopio ya debía estar empañada. Pocas estrellas en el campo de la CCD, sin duda tenía que deberse a eso. Cuando subí a cerrar confirmé mis temores.

A pesar de todo, algo se pudo hacer. Os dejo el resultado de la noche de trabajo. La nova extragaláctica de M33 (2014-11a) fue del todo imposible sacarla en 25 minutos de exposición, no era noche para florituras.