miércoles, 22 de febrero de 2012

AstronomíA y yo

Hace tiempo que tenía ganas de hacer un breve comentario sobre una buena nueva (en realidad ya no tan nueva) que me ha ocurrido hace un tiempo.

Mi último artículo publicado en AstronomíA (febrero de 2012).

Como la mayoría de los lectores de este rinconcito de la blogosfera sabrá, la revista AstronomíA, la más veterana del mercado español, tiene una sección mensual dedicada a las estrellas dobles. Desde hace muchos años la coordina como redactor Rafael Benavides (anteriormente lo había hecho durante un largo período de tiempo mi paisano Francisco Rica, fundador de la sección). En un acierto de su concepción editorial, por ella han desfilado como firmas invitadas buena parte de los amateur que trabajan con verdadera dedicación en el campo de las binarias. De esta forma, hemos podido disfrutar de los trabajos de Florent Losse, Francisco Rica, Edgardo R. Masa, Carlos Krwaczenko, Nacho Novalbos... y yo mismo, que ya he publicado varios artículos individualmente y otros tantos en grupo con mis queridos compañeros de aventuras.

La sección en 1995, cuando la dirigía Francisco Rica... ¡¡qué tiempos aquellos!!
Pues bien, uno de esos meses en los que te ventilas la revista de principio a fin, acabas en la última página viendo los contenidos más destacados del próximo número. Justo allí, al lado, aparece el staff editorial de la revista, que tan sabiamente dirige mi amigo Ángel Gómez. No sé por qué me dio por leer todas las secciones de dicho staff, pero abrí los ojos como platos cuando me di cuenta de que Ángel había decidido incluirme como COLABORADOR de AstronomíA. ¡¡Toma ya!! Vaya sorpresa. Y qué agradable.

En Cáceres: "comparto cartel" con mi amigo Paco Violat

Quizá debería contar aquí que, más allá de la simple (y comprensible, por otro lado) vanidad, me une una relación afectuosa con esta revista que roza el coleccionismo. Os cuento.

Aunque soy aficionado a la astronomía desde siempre, fue en el momento en que conseguí comprar mi primer telescopio cuando realmente avancé en la misma. Era 1991, abril para más señas. Recuerdo una primavera adelantada y calurosa la que disfrutábamos entonces. Esperando en la estación de trenes de Cáceres a que llegara el TALGO que me debería llevar, como casi todos los viernes, a pasar el fin de semana en el pueblo (entonces estaba estudiando en la Universidad), dediqué un rato a ojear el quiosco de prensa que allí había. Una revista llamó mi atención... aparecía un transbordador espacial con un fondo estrellado. Mi corazón palpitó cuando vi la cabecera de la publicación... ¡¡Tribuna de Astronomía!! Había una publicación sobre astronomía y yo lo desconocía por completo. Miré el bolsillo, comprobé que tenía dinero suficiente para pagar el billete del tren y comprar la revista y no lo dudé un instante: la compré. Os podéis imaginar que el resto del viaje lo pasé desmenuzando el contenido de la revista, que a mí me supo a celestial. Llevaba ya mucho tiempo leyendo libros y rebuscando en las hemerotecas de Cáceres entre las revistas de "Investigación y Ciencia" intentando localizar las que publicaban trabajos de tema astronómico. Pero descubrir esa revista fue toda una sorpresa. Os recuerdo que eran los tiempos pre-Internet y las noticias no volaban como hoy. Una revista tan poco habitual en los quioscos de prensa de toda la vida había pasado completamente desapercibida para mí, que no pertenecía a ninguna agrupación y no conocía a ningún otro aficionado, a pesar de que ya llevaba existiendo varios años.

Una parte de mi colección de revistas

Y desde entonces hasta hoy. Han pasado, casi, 21 años y no he faltado ni un mes, ni uno, a la cita mensual de mi querida Tribuna de Astronomía. Sí, porque mi querida Tribuna es, desde hace unos años, la moderna AstronomíA. Pero para los lectores de toda la vida, siempre será Tribuna, así, a secas.

Ya tengo hasta un cierto ritual, ese de pasarme cada primeros de mes, camino del colegio de mi hija cuando voy a recogerla, a mi librería y desde fuera, a través del cristal, hacerle un guiño al librero esperando su respuesta. Cuando él asiente, entro. Ha llegado mi ejemplar, un nuevo mes, nuevas experiencias. Y nuevos aprendizajes. Ese día ya es diferente, tengo que dejar otras lecturas y esa noche la dedico a mi Tribuna.

En mi despacho, cuidadosamente encuadernadas, tengo todos los números publicados de la revista, 231 ejemplares que, recientemente, he completado adquiriendo casi todos los números anteriores a mi descubrimiento. Lamentablemente me faltan los seis primeros, pero todo se andará...

No os puedo contar todo lo que he leído y aprendido con ella. Ha ido conmigo a viajes, a cursos, a vacaciones. Me ha acompañado en las diferentes mudanzas y hogares que he tenido. Tengo la costumbre de poner la fecha, cada mes, en la segunda página y la ciudad en la que vivo. Ahora, cuando abro un ejemplar pasado (¡qué gozada releer de vez en cuando un número de hace 10 años!!) me encuentro con los recuerdos de otros lugares y otros años de mi vida.

Muchos podéis pensar que en la era de Internet y los foros, las webs y los blogs, no tiene mucho sentido comprar una revista. Pero yo creo firmemente que sí. Nada puede superar el placer de leer, en papel y negro sobre blanco, las impresiones de otros astrónomos que, como yo, sienten la necesidad de aprender de primera mano y sosegadamente, disfrutando de cada página, con un material bien editado.

La revista ha pasado por diferentes etapas. De una inicial, escasa de medios pero repleta de ganas por divulgar, a la actual ha llovido mucho. Muchas modas de diseño y de tipografías (no sé si sabéis que soy también aficionado al diseño y a la edición), unas épocas de contenidos más flojos y otras, como la de los últimos años, en los que la línea editorial ha sabido encauzar sabiamente los intereses de los amateur españoles (y de más allá, muchos lectores son portugueses o iberoamericanos). Mis felicitaciones a Ángel Gómez, culpable directo de este nuevo relanzamiento de la revista vivido hace unos años. Quizá ha costado darse cuenta, pero es evidente que el 90% de los lectores de AstronomíA son aficionados, y a ellos deben ir dedicados la mayoría de sus contenidos.

Por eso, al ver mi nombre estampado en la lista de colaboradores de la revista no he podido por menos que sonreír, alegrarme infinitamente y recordar a aquel joven estudiante universitario que fui, rebuscándose en su bolsillo y rezando para que le llegara el dinero para pagarse el viaje al pueblo y poder comprar aquella fantástica revista.

Muchas gracias, Ángel, por haber ayudado a cumplir el sueño de un aficionado, uno de tantos...

lunes, 20 de febrero de 2012

Crónica de una jornada para recordar

Como escuetamente anunciaba en mi anterior entrada, el sábado 18 de febrero viajé hasta Sevilla para impartir una conferencia en la Casa de la Ciencia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) organizada por el animado e incansable grupo de astrónomos sevillanos que se agrupan en torno a varias asociaciones (Astronomía Sevilla y la Federación "Cielo de Comellas").

Imponente fachada de la Casa de la Ciencia del CSIC de Sevilla.
En la foto, a mi izquierda: Francisco Soldán y a mi derecha: Juan Jordano.

El pasado verano impartí una charla en la Reunión de Telescopios de Aficionados (RETA) de Monfragüe y allí José Antonio Pleguezuelo ya me avisó de que querían una conferencia similar para Sevilla. Tras unos meses, llegó la invitación formal y para allá que me fui sin pensarlo dos veces.

Es evidente que el tema de la conferencia giraría en torno a las estrellas dobles. Cómo no. Y dado que no quería repetir íntegramente los contenidos de aquella charla, mucho más informal, de la reunión de los cacharreros de Monfragüe, le di un aire nuevo y una visión más generalista; al final quedó una buena cantidad de material que organicé en torno a una conferencia que titulé: "La investigación sobre estrellas dobles en la astronomía amateur".

Portada de la presentación que empleé para ilustrar la conferencia

Impartir una conferencia en tan magno recinto cultural y científico, ante tan entusiasta y entendido público, es todo un reto que impone al más experto orador (y yo no lo soy, claro). No obstante, me armé de valor e intenté ofrecer una visión panorámica del tema respondiendo a los cuatro interrogantes que cualquier interesado puede hacerse sobre el tema: ¿Qué? ¿Desde cuándo? ¿Para qué? Y, no podía faltar, claro, el ¿Cómo? Para terminar ofrecía una puesta al día sobre cómo están las investigaciones amateur en España al respecto. Evidentemente, en dicha ponencia era imposible no mencionar los trabajos y proyectos, muchos compartidos, de mis queridos colegas doblistas. Por mis diapositivas desfilaron todos, con especiales menciones a Edgar R. Masa Martín, Francisco Rica, Antonio Agudo, Nacho Novalbos, Rafa Caballero... y, por supuesto, Rafa Benavides.

Nuestra querida "El Observador de Estrellas Dobles"
no podía faltar...


Por si fuera poco, días antes de la cita me habían comentado que D. José Luis Comellas tenía intención de acercarse a escuchar mis palabras, lo cual todavía ofrecía un interés mayor a mi viaje y, sin duda, era todo un honor... Hablar de estrellas dobles ante don José Luis... ¿qué más se puede pedir? Desgraciadamente, no pudo acudir al evento al estar convaleciente de una pequeña operación que le impide desplazarse fuera de su hogar. Desde aquí un fuerte abrazo al gran maestro, al que tanto debemos todos.

Pensando en su asistencia había planteado un arranque de la conferencia ofreciendo un pequeño homenaje a este insigne astrónomo. Sin duda alguna, se trata del astrónomo que más ha influido en mi vida astronómica, junto a Carl Sagan.


Antes que yo habían impartido una lección magistral, como colofón al curso de Astronomía que se estaba desarrollando, Leonor y Fernando, de Astronómadas, unos verdaderos apasionados de la ciencia y su divulgación, incansables observadores, que hizo de las delicias del público. También pude charlar con ellos un rato tras las conferencias y resultaron ser unas personas encantadoras y apasionadas. Fue un placer conoceros.


Algo que me sorprendió fue el elevado número de asistentes al acto, lo cual es un tanto a favor del grupo de astrónomos sevillanos y su capacidad de convocatoria.

El numeroso público asistente. A la derecha, de pie, Francisco Soldán
(¡gracias por todo, Paco!).

Al fondo, Rafa Benavides y Carlos Fernández no se perdieron detalle.

Tras la conferencia, hubo momento para tomarnos unas cañas con pescaítos en un famoso local cercano al Parque M.ª Luisa donde pudimos charlar de todo un poco, siempre con Plegue como animador. Qué grande es Plegue, un personaje irrepetible y encantador.

Plegue... ¡¡qué grande eres!! Charlando animadamente con
Carlos (izq.) y Rafa (dcha.).

Desde el punto de vista personal, acercarme a Sevilla tenía un aliciente más: allí podría coincidir de nuevo con mi gran, querido y viejo amigo Rafael Benavides, al que debo tanto. Aquella pizza de autor en una de las hermosas calles del precioso barrio de Triana ya forman parte de un hermoso recuerdo que conservaré mucho tiempo. ¡¡Qué rápido pasa el tiempo cuando se habla con Rafa!!

Viejos y nuevos amigos: con Rafa Benavides (izqda.) y Carlos Fernández (dcha.).

Pero es que, además, procedente de Jerez de la Frontera (Cádiz), quiso acercarse a conocernos el gran variabilista Carlos Fernández Rivero. Fue un verdadero placer compartir con él conversación, proyectos y una agradable comida con vistas al Guadalquivir (casi) a la sombra de la Torre del Oro. Gracias por venir Carlos, ha sido un verdadero placer y, espero, el inicio de una fructífera relación en la que, además de amistad, surjan interesantes proyectos en los que colaborar.


También resultó un aliciente añadido poder conocer al doblista sevillano Francisco Soldán al que, en gran medida, se debe mi asistencia a Sevilla. Gracias por tus gestiones y desvelos. Y por las fotografías, ya que buena parte de las que muestro aquí son de él. Un fuerte abrazo, Paco.

Desgraciadamente, otros compañeros que quisieron acercarse a compartir tan agradable jornada no pudieron por diversos motivos. Como Antonio Agudo, al que un inesperado problemilla se lo impidió (Antonio, te tuvimos en mente durante buena parte del día, ¡ánimo!), Paco Rica o Eduardo Fuentesal (del Gazpacho Galáctico). Un abrazo a todo ellos y gracias por mostrar interés, sois unos verdaderos amigos.

En resumen: bajo el sol sevillano y con unas temperaturas casi primaverales, disfruté mucho de un día excelente con viejos y nuevos amigos. Una jornada que, sin duda, no podré olvidar en mucho tiempo. Los sevillanos saben hacer y vivir estas cosas de una forma diferente. Muchas gracias por todo y, especialmente, por vuestra hospitalidad. Sabéis conseguir que la gente se sienta como en casa y yo, desde luego, así me sentí. Sois un grupo de gente encantadora que hace las cosas de esa forma que sólo los sevillanos sabéis. Un 10 por vosotros.


De regreso a casa pude disfrutar de un maravilloso atardecer en la Sierra de Feria.



jueves, 16 de febrero de 2012

Este sábado...

sábado, 11 de febrero de 2012

Las CRB comienzan a ser familia numerosa

Han sido semanas de mucho ajetreo. Tanto que no he tenido casi ni tiempo de disfrutar de las mieles cosechadas tras la publicación del último número de El Observador de Estrellas Dobles. A fecha de hoy os puedo decir que ha sido el ejemplar más descargado desde la creación de la revista y que el blog ha recibido más visitas durante el mes de enero que cualquier otro mes de lanzamiento de la publicación. Así que no puedo, como mis colegas de aventura Rafa y Edgar, sentirme más satisfecho por el trabajo realizado. Gracias a todos. Creo sinceramente que estamos haciendo algo grande y, tal y como ha comentado Paco Rica en alguna ocasión, el panorama doblístico español se sitúa a la cabeza, o muy cerca de ella, de la escena internacional. Si algo, aunque sea poco, hemos tenido que ver en ello... ha merecido la pena el esfuerzo.

Portada de mi artículo aparecido en OED8.
Haz click en todas las imágenes para verlas a mayor tamaño.

Ya comenté en la entrada de este mismo blog en la que anunciaba la aparición del n.º 8 de la revista que, por lo que a mí se refiere, en este número publicaba un extenso artículo (37 páginas) con la segunda serie de las medidas de estrellas dobles abandonadas de Th. Espin. Resulta curioso que la segunda serie vea la luz antes que la primera, pero es que el Journal of Double Star Observations (JDSO) publicará la primera entrega en el número de primavera, a pesar de haberlo enviado en el mes de octubre.


No quiero repetir nada de lo que ya explico detalladamente en el artículo, y a él os remito. Pero ir viendo los frutos de tantas noches de observación a pie de telescopio (y de posterior reducción de datos) ofrece una profunda satisfacción, un placer que, supongo, será similar a cuando un variabilista ve representada en la pantalla de su ordenador la hermosa curva de luz de una estrella eclipsante, pongamos el caso. O como cuando un astrofotógrafo consigue el punto ideal tras realizar mil ajustes y procesados en sus imágenes de larga exposición. En nuestro caso, ese placer se alcanza cuando uno ve el enorme listado de datos, con medidas y notas, de las dobles estudiadas. Cada línea de esas tablas es una historia, una aventura, un enigma a descifrar y verlas todas así, en fila y bien ordenadas por ascensión recta... en fin, es la meta de nuestro trabajo.


Además, otra de las satisfacciones que puede encontrar el astrónomo no profesional es ayudar a corregir datos erróneos o dobles duplicadas en el WDS. En este caso, y como botón de muestra, puedo comentaros que dos sistemas que aparecían como independientes (BRT2235 y ES 2531) son, en realidad, el mismo par. El USNO ha aceptado dicha corrección y ya aparece en el catálogo.


Así que... lo que decía, me encuentro muy satisfecho por el trabajo realizado.

Sin embargo, este artículo tenía para mí un interés añadido. En él presentaba quince nuevos pares descubiertos a pie de telescopio (o a partir de él). Para mí eso son palabras mayores. Como decía, uno ya tiene suficiente recompensa al ver publicados sus trabajos, máxime cuando cree que observar estrellas abandonadas puede ofrecer algo a la ciencia. Pero si, además, lleva entre sus líneas un buen puñado de estrellas binarias que antes nunca nadie había observado, la satisfacción se vuelve suprema y se convierte en felicidad absoluta.



En mi caso todo empezó a finales del pasado verano. Rastreando los campos estelares que había observado en noches previas a través de Aladin Sky Atlas (¿¡qué haríamos sin él!?) para confirmar que la doble espiniana que había observado era realmente la que debería ser, me topé con un par de estrellas que parecían moverse... y mucho. Tras realizar las oportunas investigaciones pude confirmar que se trata de una binaria de verdadero movimiento propio común. Ambas estrellas aparecían como objetos individuales, no relacionados entre sí, en un catálogo desconocido para mí por aquellos entonces, el Lepine & Shara Proper Motion (LSPM). Tras consultar con Paco Rica ambos confirmamos el interés del sistema y su verdadera relación física (de hecho, gracias a sus gestiones el par fue observado para nosotros a través del IAC-80 del Instituto de Astrofísica de Canarias). Más feliz que una lombriz anoté ese nuevo par como CRB   2, mi segunda estrella doble verdaderamente binaria descubierta (toda la historia aparece contada en el artículo que aparecerá publicado en el JDSO el próximo 1 de abril).


La casualidad ha hecho que, alertado por la existencia de este catálogo, me tope con hasta 10 nuevos casos que aparecen recogidos en el LSPM y que son vecinos de sistemas dobles abandonados de Espin. Ambos, Paco y yo, quedamos asombrados de que nadie antes hubiera reparado en este catálogo que puede ofrecer decenas y decenas de nuevas binarias.


Por otro lado, suele ser habitual (aunque no frecuente) encontrarse con nuevas compañeras muy próximas a algunas de las componentes de un sistema ya catalogado, es lo que Rafa y yo llamamos como dobles florentianas, en relación a nuestro compañero y amigo Florent Losse cuyo método de trabajo y equipo le permite localizar nuevas componentes con separaciones insospechadas. Dilucidar si existe una verdadera relación física entre la nueva componente y los pares ya catalogados es una labor casi imposible dada la debilidad de las nuevas componentes, su cercanía a alguna de las estrellas del sistema y mil motivos más. Sin embargo, estas nuevas estrellas tan cercanas sí merecen la categoría de ser denominadas como nuevas estrellas dobles. En el peor de los casos pueden ayudar a aclarar un sistema abandonado. Y, a pesar de lo que pudiera parecer, son estos últimos casos los que más me satisfacen: tu nombre (CRB en mi caso) aparecerá para siempre vinculado a un sistema (de Espin, en esta ocasión), un astrónomo al que tantas noches he dedicado.


En resumidas cuentas, en el artículo al que me estoy refiriendo aparecen quince nuevas estrellas cuya catalogación proponía al Observatorio Naval de Estados Unidos (USNO), gestor directo del Washington Double Star Catalog (WDS): 12 pares de notable movimiento propio común y 3 nuevas componentes de sistemas catalogados por Espin. De esta forma, el número de estrellas dobles catalogadas bajo mi nombre llegaría el número de 22 (CRB  22... ¡¡qué bien suena!!), si tenemos en cuenta que otras siete se encuentran en espera hasta que salga a la luz el referido artículo del JDSO. Mi querida CRB   1 fue publicada en 2009 y hasta el momento era mi única referencia en el WDS.



No obstante, una cosa es que tus estrellas aparezcan publicadas y otra muy diferente que el USNO les dé el visto bueno y aparezcan publicadas en el WDS. Siempre hay una cierta inquietud hasta que las ves publicadas en el catálogo washingtoniano, dado que puedes haber pasado por alto un detalle o alguien se te puede haber adelantado en alguna publicación que no has controlado. Sin embargo, gracias a las gestiones de Edgar, Brian Mason suele ser rápido a la hora de introducir las medidas publicadas en OED en el WDS (en este sentido, somos afortunados y nuestra sintonía con Brian es excelente).

Finalmente, antes de finalizar el mes de enero recibí un correo de Edgar en el que me anunciaba escuetamente: "ya están". Corrí al catálogo y pude comprobar que, efectivamente, Brian había introducido en el WDS todas las medidas publicadas en OED8, incluidas las mías, entre las cuales habían sido aceptadas todas las CRB que presentaba*. Ahora mismo hay 22 estrellas (¡qué porcentaje tan ínfimo con respecto a los miles de millones de estrellas de la Vía Láctea!!) en esos cielos que llevan mi nombre. ¿Hay mejor recompensa para un observador? Sinceramente, creo que no.

Entre mis nuevas dobles hay casos curiosos. Como CRB  19. Por días (¡¡días!!), mi querido amigo Rafa Caballero se me había adelantado en un artículo publicado en el JDSO en el que aparecía citado ese mismo par a través de sus impresionantes rastreos automáticos a partir de catálogos (surveys). En este caso desenfundó más rápido ;-) Enhorabuena Rafa, ahora tenemos unos pares que tienen algo de nosotros dos ahí arriba.



Disculpad este autobombo que me he ofrecido en esta entrada. Pero quería compartir con vosotros las alegrías, a veces tan escasas en el maremágnum de problemas que pueden surgir cuando uno se dedica a la observación astronómica (nublados varios, problemas técnicos, falta de tiempo...), que le recuerdan a uno por qué se dedica a esto. Como dijo Herschel... Quicquid Nited, Notandum.



(*) Igualmente, me congratulo del buen puñado de nuevas dobles asignadas a mi queridísimo amigo (y compañero de tantas aventuras) Edgar (¡¡bien por esas MRI's de ahí arriba!!), la nueva binaria del gran Almenara-Lendínez, las observaciones de Margarita Granado y Antonio Agudo... Por si fuera poco, aparecen ya en el WDS las estrellas observadas en la campaña del primer semestre de 2011 del Proyecto SEDA-WDS.