sábado, 11 de febrero de 2012

Las CRB comienzan a ser familia numerosa

Han sido semanas de mucho ajetreo. Tanto que no he tenido casi ni tiempo de disfrutar de las mieles cosechadas tras la publicación del último número de El Observador de Estrellas Dobles. A fecha de hoy os puedo decir que ha sido el ejemplar más descargado desde la creación de la revista y que el blog ha recibido más visitas durante el mes de enero que cualquier otro mes de lanzamiento de la publicación. Así que no puedo, como mis colegas de aventura Rafa y Edgar, sentirme más satisfecho por el trabajo realizado. Gracias a todos. Creo sinceramente que estamos haciendo algo grande y, tal y como ha comentado Paco Rica en alguna ocasión, el panorama doblístico español se sitúa a la cabeza, o muy cerca de ella, de la escena internacional. Si algo, aunque sea poco, hemos tenido que ver en ello... ha merecido la pena el esfuerzo.

Portada de mi artículo aparecido en OED8.
Haz click en todas las imágenes para verlas a mayor tamaño.

Ya comenté en la entrada de este mismo blog en la que anunciaba la aparición del n.º 8 de la revista que, por lo que a mí se refiere, en este número publicaba un extenso artículo (37 páginas) con la segunda serie de las medidas de estrellas dobles abandonadas de Th. Espin. Resulta curioso que la segunda serie vea la luz antes que la primera, pero es que el Journal of Double Star Observations (JDSO) publicará la primera entrega en el número de primavera, a pesar de haberlo enviado en el mes de octubre.


No quiero repetir nada de lo que ya explico detalladamente en el artículo, y a él os remito. Pero ir viendo los frutos de tantas noches de observación a pie de telescopio (y de posterior reducción de datos) ofrece una profunda satisfacción, un placer que, supongo, será similar a cuando un variabilista ve representada en la pantalla de su ordenador la hermosa curva de luz de una estrella eclipsante, pongamos el caso. O como cuando un astrofotógrafo consigue el punto ideal tras realizar mil ajustes y procesados en sus imágenes de larga exposición. En nuestro caso, ese placer se alcanza cuando uno ve el enorme listado de datos, con medidas y notas, de las dobles estudiadas. Cada línea de esas tablas es una historia, una aventura, un enigma a descifrar y verlas todas así, en fila y bien ordenadas por ascensión recta... en fin, es la meta de nuestro trabajo.


Además, otra de las satisfacciones que puede encontrar el astrónomo no profesional es ayudar a corregir datos erróneos o dobles duplicadas en el WDS. En este caso, y como botón de muestra, puedo comentaros que dos sistemas que aparecían como independientes (BRT2235 y ES 2531) son, en realidad, el mismo par. El USNO ha aceptado dicha corrección y ya aparece en el catálogo.


Así que... lo que decía, me encuentro muy satisfecho por el trabajo realizado.

Sin embargo, este artículo tenía para mí un interés añadido. En él presentaba quince nuevos pares descubiertos a pie de telescopio (o a partir de él). Para mí eso son palabras mayores. Como decía, uno ya tiene suficiente recompensa al ver publicados sus trabajos, máxime cuando cree que observar estrellas abandonadas puede ofrecer algo a la ciencia. Pero si, además, lleva entre sus líneas un buen puñado de estrellas binarias que antes nunca nadie había observado, la satisfacción se vuelve suprema y se convierte en felicidad absoluta.



En mi caso todo empezó a finales del pasado verano. Rastreando los campos estelares que había observado en noches previas a través de Aladin Sky Atlas (¿¡qué haríamos sin él!?) para confirmar que la doble espiniana que había observado era realmente la que debería ser, me topé con un par de estrellas que parecían moverse... y mucho. Tras realizar las oportunas investigaciones pude confirmar que se trata de una binaria de verdadero movimiento propio común. Ambas estrellas aparecían como objetos individuales, no relacionados entre sí, en un catálogo desconocido para mí por aquellos entonces, el Lepine & Shara Proper Motion (LSPM). Tras consultar con Paco Rica ambos confirmamos el interés del sistema y su verdadera relación física (de hecho, gracias a sus gestiones el par fue observado para nosotros a través del IAC-80 del Instituto de Astrofísica de Canarias). Más feliz que una lombriz anoté ese nuevo par como CRB   2, mi segunda estrella doble verdaderamente binaria descubierta (toda la historia aparece contada en el artículo que aparecerá publicado en el JDSO el próximo 1 de abril).


La casualidad ha hecho que, alertado por la existencia de este catálogo, me tope con hasta 10 nuevos casos que aparecen recogidos en el LSPM y que son vecinos de sistemas dobles abandonados de Espin. Ambos, Paco y yo, quedamos asombrados de que nadie antes hubiera reparado en este catálogo que puede ofrecer decenas y decenas de nuevas binarias.


Por otro lado, suele ser habitual (aunque no frecuente) encontrarse con nuevas compañeras muy próximas a algunas de las componentes de un sistema ya catalogado, es lo que Rafa y yo llamamos como dobles florentianas, en relación a nuestro compañero y amigo Florent Losse cuyo método de trabajo y equipo le permite localizar nuevas componentes con separaciones insospechadas. Dilucidar si existe una verdadera relación física entre la nueva componente y los pares ya catalogados es una labor casi imposible dada la debilidad de las nuevas componentes, su cercanía a alguna de las estrellas del sistema y mil motivos más. Sin embargo, estas nuevas estrellas tan cercanas sí merecen la categoría de ser denominadas como nuevas estrellas dobles. En el peor de los casos pueden ayudar a aclarar un sistema abandonado. Y, a pesar de lo que pudiera parecer, son estos últimos casos los que más me satisfacen: tu nombre (CRB en mi caso) aparecerá para siempre vinculado a un sistema (de Espin, en esta ocasión), un astrónomo al que tantas noches he dedicado.


En resumidas cuentas, en el artículo al que me estoy refiriendo aparecen quince nuevas estrellas cuya catalogación proponía al Observatorio Naval de Estados Unidos (USNO), gestor directo del Washington Double Star Catalog (WDS): 12 pares de notable movimiento propio común y 3 nuevas componentes de sistemas catalogados por Espin. De esta forma, el número de estrellas dobles catalogadas bajo mi nombre llegaría el número de 22 (CRB  22... ¡¡qué bien suena!!), si tenemos en cuenta que otras siete se encuentran en espera hasta que salga a la luz el referido artículo del JDSO. Mi querida CRB   1 fue publicada en 2009 y hasta el momento era mi única referencia en el WDS.



No obstante, una cosa es que tus estrellas aparezcan publicadas y otra muy diferente que el USNO les dé el visto bueno y aparezcan publicadas en el WDS. Siempre hay una cierta inquietud hasta que las ves publicadas en el catálogo washingtoniano, dado que puedes haber pasado por alto un detalle o alguien se te puede haber adelantado en alguna publicación que no has controlado. Sin embargo, gracias a las gestiones de Edgar, Brian Mason suele ser rápido a la hora de introducir las medidas publicadas en OED en el WDS (en este sentido, somos afortunados y nuestra sintonía con Brian es excelente).

Finalmente, antes de finalizar el mes de enero recibí un correo de Edgar en el que me anunciaba escuetamente: "ya están". Corrí al catálogo y pude comprobar que, efectivamente, Brian había introducido en el WDS todas las medidas publicadas en OED8, incluidas las mías, entre las cuales habían sido aceptadas todas las CRB que presentaba*. Ahora mismo hay 22 estrellas (¡qué porcentaje tan ínfimo con respecto a los miles de millones de estrellas de la Vía Láctea!!) en esos cielos que llevan mi nombre. ¿Hay mejor recompensa para un observador? Sinceramente, creo que no.

Entre mis nuevas dobles hay casos curiosos. Como CRB  19. Por días (¡¡días!!), mi querido amigo Rafa Caballero se me había adelantado en un artículo publicado en el JDSO en el que aparecía citado ese mismo par a través de sus impresionantes rastreos automáticos a partir de catálogos (surveys). En este caso desenfundó más rápido ;-) Enhorabuena Rafa, ahora tenemos unos pares que tienen algo de nosotros dos ahí arriba.



Disculpad este autobombo que me he ofrecido en esta entrada. Pero quería compartir con vosotros las alegrías, a veces tan escasas en el maremágnum de problemas que pueden surgir cuando uno se dedica a la observación astronómica (nublados varios, problemas técnicos, falta de tiempo...), que le recuerdan a uno por qué se dedica a esto. Como dijo Herschel... Quicquid Nited, Notandum.



(*) Igualmente, me congratulo del buen puñado de nuevas dobles asignadas a mi queridísimo amigo (y compañero de tantas aventuras) Edgar (¡¡bien por esas MRI's de ahí arriba!!), la nueva binaria del gran Almenara-Lendínez, las observaciones de Margarita Granado y Antonio Agudo... Por si fuera poco, aparecen ya en el WDS las estrellas observadas en la campaña del primer semestre de 2011 del Proyecto SEDA-WDS.

5 comentarios:

Rafa dijo...

¡Enhorabuena, Juan-Luis! Me alegro mucho por todas esas medidas y descubrimientos. Se nota el trabajo constante y bien hecho y los frutos que al final siempre da. Y lo mejor de todo es que sé que esto no ha hecho más que empezar. El catálogo CRB sigue y sigue creciendo y será uno de los más grandes.

¡Genial la cita de Morrissey!

Jose DG dijo...

De "autobombo" nada colega, las cosas como son y el trabajo de cada uno es muy importante.
Si uno mismo no se valora... ¿quién lo va a hacer?
Felicidades por ese aumento de dobles CRB, espero que sean muchas más.

Un saludo

Juan María dijo...

El comentario anterior es mio. (Juan María) pero con la cuenta de mi hermano ;-) je, je, un fallo técnico.

Javier Piñero Fuentes dijo...

Enhorabuena Juan-Luis! Me alegro mucho de todos tus descubrimientos. Se te ve muchísimo interés por este tema. Sigue así y que descubras muchas más! Igual que a mí, muchas veces me falta tiempo para mi afición, pero cuando las cosas salen bien, la satisfacción es muy muy grande, y uno se siente orgulloso.
Genial entrada! ;)

Juan-Luis Glez. Carballo dijo...

Muchas gracias Rafa, Juan M.ª y Javier. No os creáis, me daba cierto reparo dedicar una entrada a ese "autobombo", pero me apetecía contar con calma una de esas satisfacciones que ofrece esta disciplina... ofrecer algo a la ciencia.

Esperemos que las CRB sigan aumentando...

Saludos y gracias de nuevo.