sábado, 30 de abril de 2011

100 años sin Mahler (off topic)


Disculpad esta entrada que poco tiene que ver con la Astronomía. O sí. Como ya he dicho en muchas ocasiones, para mí la Música (con mayúsculas) y la Astronomía (ídem) se complementan perfectamente (más allá de las sinfonías de Herschel). Hay una especie de simbiosis maravillosa entre los cielos, los astros, la naturaleza y la música. Este pensamiento, más propio del Romanticismo de Friedrich, os aseguro que me acompaña muchas noches de observación.

Sé que algunos de los lectores de mi blog son apasionados de Bach. Al menos, así me lo han manifestado. Yo, consciente de que soy un poco "bicho raro" en esto, como en otras tantas cosas, prefiero el repertorio sinfónico del XIX. Y, desde hace ya más de una década, siento verdadera debilidad y pasión por este menudo hombre medio bohemio, medio austriaco (era casi lo mismo por entonces), que era todo nervio y todo energía.


Dentro de poco se cumplen 100 años de su muerte. Así que me apetecía hacer un pequeño y breve recordatorio de este genial músico que tan buenos momentos me ha dado.

Para aquellos que no lo conozcan y quieran iniciarse en él, permitidme dos recomendaciones. Un libro y una sinfonía.

El primero: el genial (e intelectual) ensayo de Norman Lebrecht: "¿Por qué Mahler?" (Alianza Música). Os cito un par de frases selectas: "Si hubiera un incendio, salvaría primero a los niños y después a mis objetos Mahler" y "Todos necesitan un punto de referencia. El mío es Mahler".


Y, en segundo lugar, una sinfonía. La primera, claro. Sinfonía n.º 1 en re mayor, compuesta en 1888. Con el sobrenombre de Titán. Un Mahler en formación, pero un Mahler que ya lo es. Atrapa; y es una buena introducción para las siguientes obras del vienés, más complejas e intelectuales. Todavía resuenan en mi cabeza los primeros compases de ese amanecer...

Al parecer, Mahler está de moda. O, al menos, sus movimientos lentos, con esos atrevidos e incomprensibles discos de remezclas que amputan obras que son un todo inseparable para el bien de las masas. No es un delito, claro, pero no es forma de escuchar la buena Música (¿se permitiría exponer un Rembrandt mutilado?). Gustav Mahler es mucho más que sus movimientos lentos. Te invito a conocerlo. Puede ser un viaje sin vuelta.

lunes, 25 de abril de 2011

Reloj de sol en Badajoz

Hace unos meses se inauguró en Badajoz un nuevo parque. Situado en el barrio de Valdepasillas, muy cercano al Puente Real, se conoce como parque Bioclimático por estar situado frente al Instituto del mismo nombre. Se trataba de un espacio verde largamente reclamado por los vecinos de la zona que, desde finales del pasado año, pueden por fin disfrutar de un bonito espacio en el que poder pasear, leer el periódico a la sombra de árboles o llevar a los niños a jugar.

(Crédito: Extremadura.com)



 Aunque no me pilla demasiado lejos, hasta ayer no pude visitar ese parque de más de 10.000 metros cuadrados; tengo que decir que me sorprendió por su diseño y la cantidad de gente que había en él. Sin duda, el agradecido sol con que amaneció el Domingo de Ramos, después de varios días de copiosas lluvias (que me tienen en dique seco en pleno período vacacional, aunque esa es otra historia), tenía que ver bastante con el ambiente que me pude encontrar. Muy llamativo el surtidor que lanza un potente chorro de agua a gran altura, así como la cascada artificial que da un sonido de fondo más que refrescante.



Además de fuentes, setos, zonas de juegos infantiles y demás cosas propias de estos espacios, el nuevo parque cuenta con un reloj de sol que es el motivo de esta entrada y, de esta manera, darle algo de vida por tenerlo bastante abandonado desde hace unas semanas.


Su idea y diseño corrió de la mano del profesor de Física y Química del I.E.S. "Zurbarán" de esta ciudad Pedro García Martín. Es de agradecer que iniciativas de este tipo sean atendidas por los gestores municipales.



Se trata de un reloj de sol del tipo analemático en el que el propio usuario se convierte en el gnomon del mismo Basta situarse en el panel horizontal situado en el suelo, en el punto más cercano posible a la fecha en la que nos encontramos, para ver tu sombra situándose en alguno de los puntos indicados en la elipse horaria y realizar una pequeña operación matemática para conocer la hora civil exacta.



Mi hija Lucía no pudo resistirse a hacer de gnomon y pudimos constatar que daba la hora con total precisión. Un pilar con un panel metálico explica a la perfección las instrucciones para su uso. Un acierto, sin duda, que sea de este tipo dado que soporta mejor los posibles actos de vandalismo urbano, ese mal tan extendido...

Mis felicitaciones al profesor Pedro García y al Ayuntamiento de Badajoz por llevar a cabo esta curiosa e interesante construcción. Un motivo más para ir a pasear al parque Bioclimático.