lunes, 7 de febrero de 2011

Sobre la obtención del código MPC


Con más calma, y una vez asimilada la buena nueva, paso a comentar con más detalle algunos pormenores del proceso que seguí para la obtención del código del Minor Planet Center (MPC).

Siendo mi dedicación fundamental la astrometría, es indudable que obtener la distinción del código es todo un aliciente. Es cierto que la que realizo es fundamentalmente de estrellas dobles, como bien saben los que leen este blog con cierta frecuencia. No obstante, esa situación puede cambiar en breve. Como bien decía alguien, la obtención del código MPC no es un fin en sí mismo, es el comienzo de una nueva dedicación. Y, por tanto, espero poder dedicar un buen puñado de noches al mes a la obtención de medidas de cuerpos menores del sistema solar: cometas y asteroides.

Antes de todo hay que comentar que el paso previo a esta historia es otra bien distinta: tener un lugar fijo para realizar de forma sistemática observaciones. Hasta no hace mucho esto era imposible para mí. Residiendo en una vivienda de un edificio cercano al centro de una ciudad de tamaño medio, los condicionantes eran muy grandes, fundamentalmente: espacio y contaminación lumínica. Lo segundo es un inconveniente pero, afortunadamente, hoy por hoy no imposibilita la práctica astronómica: la aparición de las cámaras CCD permiten realizar interesantes trabajos a pesar de tener un cielo polucionado lumínicamente hablando. El segundo era más grave: años atrás había intentado observar desde un balcón, desde una ventana... son posibilidades, sin duda, pero no me satisfacían.


Hace poco más de un año todo cambió. En mi nueva vivienda, dispongo de una amplia azotea en la que puedo montar cómodamente mi equipo. La consecución de este emplazamiento me abrió las puertas a la observación sistemática, casi cotidiana, de mis queridas estrellas dobles. Un sueño hecho realidad, vamos. Puedo montar el equipo tranquilamente al atardecer y, al finalizar, en 15 minutos está todo guardado y 5 más tarde estoy durmiendo plácidamente. Además, estoy en trámites de construirme una caseta para que ni siquiera tenga que montar ni desmontar el instrumental. Así que en los últimos meses he observado más que en varios años juntos (y eso que la meteorología...), a pesar de que pueda parecer lo contrario por lo poco que he prodigado este blog últimamente.

Por si fuera poco, tengo la fortuna de disponer de casi 360º de cielo y el lugar es medianamente oscuro, especialmente la franja de cielo que va desde el E hasta el W. La zona más polucionada es la que mira hacia el centro de la ciudad, el N. En este sentido, tengo también suerte. He conseguido ver estrellas, en noches oscuras, que rozan la 5ª magnitud a simple vista. No está mal para estar rodeado, en un radio de 60 kms., por casi 300.000 personas (y sus luces).

Echo de menos, sin duda, la tranquilidad de mi anterior lugar de observación, el patio de mi casa en el pueblo, al que en ocasiones anteriores tanto me he referido -Valencia de Alcántara, Cáceres- un oasis de tranquilidad y cielos negros, rodeado de nogales y castaños. Pero como bien dice ese dicho que se ha convertido en norma (y en una gran verdad): el mejor lugar de observación es aquel que te permite observar con más frecuencia y comodidad, aunque no sea el mejor lugar del mundo.

Prometo actualizar en breve la información relativa al observatorio y el instrumental que empleo en la sección correspondiente de mi blog (botones de navegación de la parte superior).

Una vez conseguido el emplazamiento... lo demás vino solo. Rafael Benavides ye me había picado en varias ocasiones con el tema. Así que, animado (y retado) por él, dos noches gélidas, las correspondientes al 20 y 26 de enero (en la segunda de ellas el termómetro bajó hasta -2.3 ºC), me dispuse a observar tres asteroides del cinturón principal cuya numeración fue superior al n.º 400. Los elegidos fueron tres que estaban perfectamente situados en el horizonte S-SE y a buena altura a comienzos de la noche: (563) Suleika, (675) Ludmilla y (714) Ulula.



Imágenes de los tres asteroides elegidos para la obtención del código MPC,
correspondientes a la segunda noche que dediqué a este menester (26.1.2011).
Todos eran bastante brillantes, no superaban la magnitud 13 en ningún
caso. Se trata de asteroides del cinturón principal y ninguno de ellos sobrepasa
los 50 kms de diámetro.

Gracias a tener todo el equipo automatizado, localizarlos en la pantalla del SkyMap en coser y cantar. Es algo mágico realizar las capturas con la CCD y comprobar que allí donde no aparecen estrellas hay un puntito de luz que se corresponde con un pequeño cuerpo que orbita al Sol más allá de Marte. Y que se mueve poco a poco sobre el fondo de estrellas. Realicé tres tandas de imágenes de cada uno de ellos espaciadas unos 10 minutos.

Horas después, ya acompañado de una buena taza de chocolate, llegó el momento de procesar las imágenes. Os confieso que eso ocurrió la primera noche; la segunda no pude esperar y realicé el procesamiento de la información nada más bajar del observatorio para enviar los datos cuanto antes al Minor Planet Center. Me podían las ganas. Como es norma en estos casos, empleé Astrometrica (no sé qué haríamos sin él) con el catálogo UCAC-3; una maravilla ver el informe estándar que hay que enviar al MPC con sólo abrir un archivo. Antes de proceder al envío, revisé mis medidas con las efemérides que aparecen en la sección correspondiente de la web del MPC y pude ver que los residuos eran mínimos o, incluso, no existían. Parecía que mi método era bueno. Así que la madrugada del jueves 26 de enero procedí al envío del correo electrónico al MPC. Alea iacta est!, pensé.

La verdad es que la espera se hizo muy larga. Algunos compañeros recibieron la notificación en pocas horas... pero en mi caso parecía que se hacía esperar. Transcurrida una semana, contacté con Ramón Naves para ver si había hecho algo mal. Me pidió mis medidas y, en pocos minutos, me respondió con un reconfortante "no te preocupes, son cojonudas...". Uf, qué alivio, ya pensaba que había metido la pata en algo.

Finalmente, el pasado sábado por la mañana me llevé la sorpresa que comenté en la anterior entrada: me habían asignado el código... MPC I84, me gusta como suena. El escueto mensaje de Gareth Williams me mantuvo flotando el resto del día. Un nuevo observatorio español con el código MPC. Basta echar un vistazo al listado oficial de códigos de observatorios para ver que los españoles son llamativamente numerosos. La cosecha de observadores de cuerpos menores en este país tiene mucho que ver con la perseverancia y buenas dotes didácticas de Mr. Cometas, que no es otro que Ramón Naves.

El nombre que elegí para el observatorio, Cerro del Viento, se debe al barrio pacense en el que se ubica. Me gusta, además, como suena. Y, desgraciadamente, hace honor a su nombre. Pero gracias a él puedo disponer de eso que ya comenzaba a sospechar que nunca conseguiría: un lugar en el que estar bajo las estrellas.


Espero, como decía, dedicar parte de mi tiempo a observar asteroides y cometas. La astrometría es apasionante, ya sea de estrellas dobles o de cuerpos menores. Como decía, medio en broma, hace unos años en otra entrada (se ha convertido en mi lema): I want to measure. Pues eso, I'm going to measure more than ever!!

Gracias a todos los que me habéis escrito correos de felicitación. No es el gordo de la lotería (¡¡qué más quisiera!!), pero sin duda es todo un aliciente para seguir trabajando con ilusión para este humilde medidor de los cielos...

10 comentarios:

Rafa dijo...

Mi más sincera enhorabuena, Juan-Luis. Un gran trabajo que ya ha empezado a dar sus frutos, pronto te veo midiendo "roquitas" sin parar. :-)

O.A.N.L. dijo...

Amigo Juan-Luis.
Tal y como te comentaba por correo...ante todo vaya mi enhorabuena por tu flamante I84.
Es sin duda el fruto de un trabajo bien hecho...Y catalogado de "cojonudo" nada mas y nada menos que por Ramón Naves...
¡¡IM-PRESIONANTE!!
El dia que me decida a fotografiar "priedrecicas" y obtener el codigo MPC para el OANL, no dudes en que te daré la tabarra durante algunos dias...jejeje

Un fuerte abrazo.

Luis Miguel Gil dijo...

Hola Juan Luis, pues nada te reitero por aquí mi enhorabuena. Yo también tengo en mis planes la obtención del código MPC.
De lo del NexRemote no te preocupes que lo he conseguido por otro lado.
Saludos... y a cazar pedruscos, jeje

Luis Miguel Gil dijo...

Por cierto, que se me olvidaba decirte que he disfrutado mucho con el artículo de Espin.

Edgardo Rubén Masa Martín dijo...

Apasionante el relato, Juan Luis. Me han encantado tus impresiones, las has expuesto con gran maestría. Enhorabuena de nuevo. Un fuerte abrazo.
Edgar.

Paco Bellido dijo...

Eres un crack, Juan Luis :-)

Paco Bellido dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Juan-Luis Glez. Carballo dijo...

Gracias a todos, de verdad.

Una vez asimilada la noticia ahora viene la "dura" realidad: observar, observar y observar... ¡¡qué bien!!

Saludos.

Por cierto, ok Luismi, siento haber olvidado completamente el asunto. Me quedo tranquilo.

Antonio dijo...

Ya sabes que me alegró mucho la noticia.

Por cierto, me encanta el nombre y el logo que has elegido para el observatorio.

Juan-Luis Glez. Carballo dijo...

Gracias Antonio, sé que te alegras, vecino. Desde el observatorio, por cierto, tengo una vista privilegiada de Las Vaguadas, es la zona más oscura de cielo que tengo.

El logo... je, je... el equipo asomando entre edificios... astronomía urbana de pura cepa... no queda otra.

Saludos y gracias de nuevo.