lunes, 14 de febrero de 2011

El curioso caso de ES 2621AH

Hacía tiempo que no podía dedicar una entrada a mis queridas estrellas dobles. Por fin ha llegado el momento de retomar mis crónicas y elucubraciones sobre este apasionante tema.

Quienes hayan leído mi breve biografía del doblista inglés T.H.E.C. Espin (1858-1934), publicada en el último número de El Observador de Estrellas Dobles (OED, n.º 6, enero-junio 2011, págs. 104-112), ya habrán tenido noticia de mi intención de involucrarme en un proyecto titánico que no es otro que medir todas las estrellas dobles abandonadas de este eminente astrónomo. El número total de pares que se encuentran en este caso supera los 400, así que tengo trabajo para rato. Puedo anticipar que, en estos momentos, y habiendo dedicado tan sólo 6 sesiones a esta tarea (la meteorología de este invierno no está ayudando mucho), llevo un 25% de las estrellas. No obstante, queda la tarea más ardua: procesar tal cantidad de información.

El caso es que el pasado sábado día 12 pude observar; las condiciones no eran demasiado propicias: un frente atlántico se aproximada, la Luna comenzaba a ser verdaderamente molesta y el seeing, como pude ver luego, no era nada bueno. Un tanto pesimista sobre lo que me podría encontrar, había preparado para la sesión sólo 10 estrellas de Espin, además de unos cuantos asteroides y supernovas.

Dadas las condiciones anteriormente expuestas, me costaba desdoblar pares más cerrados que 4". Por si fuera poco, las características propias de las estrellas dobles espinianas no ayudan mucho en noches como aquella: las diferencias de magnitud de las componentes suelen ser siempre muy elevadas (del orden de 3 o más).


A duras penas iban cayendo una tras otra cuando le llegó el turno a ES 2621AH. Anteriormente no había reparado en la nomenclatura del par... ¡2621AH! Una doble catalogada como AH debe formar parte de un sistema verdaderamente complejo. Una rápida comprobación al WDS me demostró, sobre la marcha, que estaba ante un grupo de dobles que tenía una larga intrahistoria digna de mención y pude ver que, efectivamente, constaba de 9 componentes. Desconozco si hay muchos sistemas múltiples con tan elevado número de componentes, pero desde luego yo no suelo toparme con muchos de ellos, a pesar de tener alguna experiencia previa igualmente llamativa.

Aunque todavía no he tenido tiempo de procesar todas las estrellas de esta última sesión de observación, esta tarde me picó el gusanillo y quise estudiar el caso de ES 2621AH.

Como podéis ver en el listado del WDS que adjunto, el par originario es un cómodo y brillante sistema del catálogo de F. G. W. Struve catalogado en 1830: STF 994AB. A partir de ahí, casi podría decirse que es raro el doblista de finales el siglo XIX o comienzos del XX que no pasara por allí y dejara su granito de arena... A. Ali, M. Bloch, J. Guillaume y G. Soulie, además de nuestro T. Espin.


Cuando uno ataca un sistema de estas características lo verdaderamente complejo es acertar a definir correctamente cada componente del grupo. No queda otra que armarse de paciencia e ir descartando una tras otra hasta llegar a la composición exacta. Las magnitudes son de gran ayuda, a pesar de todos los errores que pueda contener, fotométricamente hablando, el WDS. Os adjunto un esquema del mismo para que os aclaréis.


En este caso, por si fuera poco, había algo en algunas componentes que no me permitían cuadrar el esquema de forma rápida. La componente AH, la de Espin precisamente, no aparecía por ningún lado. De no tener una separación tan cómoda (9,1" según la medida original de 1892) pensaría que había quedado eclipsada por el movimiento propio de alguna de las estrellas A o B. Pero no era el caso. No os niego que llegó un momento en que empecé a volverme un poco loco porque Espin era un astrónomo verdaderamente metódico y en los casi 100 pares medidos hasta el momento no he encontrado un sólo error en sus datos. ¿Dónde narices estaba la componente AH?

Inesperadamente reparé que la componente AC (ALI 574AC) tenía una separación casi idéntica (9,6" frente a los 9,1" de AH). Y que el ángulo de posición era sospechosamente similar: 120º para la AC frente a los 221º de la AH. ¡Eureka! Todo parecía aclararse en un momento: sin duda se trata de las mismas estrellas y Espin equivocó el ángulo en un dígito, de 121º pasó a anotar 221º (o bien se trató de un error de imprenta). Sólo quedaba una verificación posible para asegurarnos de que esta podía ser la explicación correcta al pequeño misterio: comparar sus magnitudes. Y todo cuadra a la perfección: la componente C (la medida por ALI) es de 12.8 y la H (la de ES) es de 12.

Lo que no termina de quedarme claro es por qué el par de Espin se denomina AH cuando fue medida con 8 años de anterioridad a la de Ali (1892 frente a 1900). Una posible explicación sea que en 2005 alguien midió el sistema y se decantó por asimilarla a la medida de A. Ali, permaneciendo la de Espin como neglected hasta hoy.

Misterio resuelto: las estrellas C y H del sistema son las mismas. De todos modos, he enviado la petición al USNO para que me envíe todas las medidas históricas del par y, de esta manera, confirmar esta curiosa historia que, por cierto, será debidamente publicada en el próximo número de OED junto a un buen puñado de medidas de mi querido Espin.

Una vez se demuestra la importante labor de los astrónomos amateur que se dedican a observar estrellas dobles: la depuración de los errores del WDS está, prácticamente, en nuestras manos. Estas estrellas habían esperado durante más de 120 años a que alguien resolviera el acertijo estelar.

Espero vuestros comentarios al respecto.

PD: Antes mencioné que también dediqué buena parte de la noche a sacar algunos asteroides y supernovas... pues bien, os puedo confirmar que con integraciones de 60 segundos conseguí pillar a un rápido pedrusco de la magnitud 17... ¡¡desde los polucionados cielos de Badajoz!! Esto promete.


9 comentarios:

Rafa dijo...

Enhorabuena por esta auténtica labor detectivesca. Desde luego, estos sistemas múltiples son casi un rompecabezas. Genial imagen, a pesar del seeing salen las estrellitas muy puntuales.

¡Un asteroide de la 17! Desde luego que prometen esas observaciones.

Juan María dijo...

Increíble, hay que ver cuánta historia puede haber detrás de un sistema.

Está claro que la magnitud 17 en un asteroide no es cosa de broma ;-)

Un saludo compañero.

Juan-Luis Glez. Carballo dijo...

Muchas gracias, Rafa y Juan María. Desde luego, este tipo de historias son apasionantes, sin duda.

A ver si sigo con esos pedruscos y saco, alguna vez, uno de la 18ª... ¿será posible con mi equipo?

Un abrazo.

frica dijo...

Juan Luis, tus escritos son siempre muy agradables de leer. He disfrutado con tu trabajo de detective. Es siempre gratificante descubrir estas pequeñas cosas y contribuir a mejorar el catálogo WDS.

Un saludo.

-- frica --

Antonio dijo...

En este caso no se puede decir que el procesado de datos sea aburrido.
Ha tenido que ser muy entretenido desvelar ese misterio.

Un pedrusco de la 17 con un C8 y desde el cielo de Badajoz. ¿Que serías capaz de sacar con un C11 desde un lugar con cielos más decentes?

Enhorabuena.

Edgardo Rubén Masa Martín dijo...

¡Que falto yo!
Excelente trabajo Juan Luis, una maravilla, me he enganchado al leerlo. Y esclente el artíoculo que vas a escribir sobre el tema ¿a que sí?
Un fuerte abrazo.
Edgar.

Edgardo Rubén Masa Martín dijo...

Lo de "esclente" y "artíoculo" son cosas del directo, de los mismos nervios... jejejejej
Edgar

Juan-Luis Glez. Carballo dijo...

Gracias Edgar y Antonio. Me alegra que os haya gustado.

A ver si mejora el tiempo y podemos dedicar más noches a nuestras querida dobles.

Un abrazo.

Roberto dijo...

Es un placer leer tus artículos. Éste en particular es bien didáctico para los aprendices como yo, muestra además tu curiosidad y dedicación a un descubridor emblemático.
Gracias amigo Juan Luis.