viernes, 17 de abril de 2009

No sólo de dobles vive el hombre... también están las variables

Abstract | I present my first photometric analysis of a variable star: AE UMa.

Utilizando como título la vieja y antológica viñeta de Quino, el creador de Mafalda, que añado al final de esta crónica, os presento mi primer estudio fotométrico de una estrella variable: AE UMa.

Campo de AE UMA con una C8 a f5 y 20" exp.
La variable está en el centro del campo.
La estrella de referencia usada está señalada con azul.

Ya he contado en alguna otra ocasión que mi "primer amor" astronómico fueron las estrellas variables. Las observaba visualmente y mis preferencias se centraban en las eruptivas y las cataclísmicas. Incluso formé parte de aquella experiencia, ilusionante pero fallida, que fue la Asociación de Variabilistas de España (AVE). Todavía recuerdo con nostalgia la espera durante el día para que, tras anochecer, pudiera comprobar si la estupenda R Coronae Borealis había alcanzado su límite habitual de caída de brillo o, por el contrario, esta vez se iba a quedar más corta...

Las variables, sin duda, constituyen un campo de trabajo apasionante. Casi tanto como las dobles, que son mi "amor actual".

Una de las pocas noches despejadas de las pasadas vacaciones quise dedicar, por fin, una noche de observación a comprobar la eficacia de mi equipo y método a la hora de estudiar fotométricamente una variable. Las condiciones eran pésimas: una enorme Luna Llena y ciertas nubecillas altas que parecían querer fastidiar la observación. Necesitaba una no demasiado débil para empezar, bien situada en el cielo primaveral, mejor si estaba al norte, y que presentara un ciclo de variación corto, muy corto, para poder obtener una curva rápida y espectacular en una sola noche. Tras pensar poco rato, me vino a la cabeza una que nunca pude observar visualmente al tener un rango demasiado corto como para ser estudiada a ojo desnudo: las estrellas del tipo
SX Phoenicis (SXPHE).

Estas estrellas se caracterizan por tener unos períodos de oscilación de entre 0,04 a 0,08 días (estamos hablando de muy pocas horas, generalmente entre 1 y 2). La amplitud puede llegar hasta 0,7 magnitudes. Es decir: ideales para lo que me proponía. Se trata, por tanto, de estrellas muy similares a las
delta Scuti (DSCT); algunos creen que deben estar englobadas dentro de este tipo de cefeidas, en la Población II. Suelen ser estrellas de clases espectrales que van desde A2V hasta F1V (es decir, presentan temperaturas superficiales de entre 8000-7100 K) y unas magnitudes absolutas entre 0 y +3.

Consultando el General Catalogue of Variable Stars (GCSV, que es como el WDS, pero de las variables), uno observa que hay muy pocas estrellas pulsantes de esta subclase: no llegan a 20. Y, de entre ellas, sin duda alguna la mejor para esa noche era
AE Ursae Maioris (AE UMa). Según el GCVS sus parámetros son:
  • Amplitud: 0,7 magnitudes
  • Período: 2h 06m
  • Rango: 10,8 - 11,5 magn.
Se puede obtener más información sobre esta estrella en esta experiencia de la AVE o en la web del GEA.

Así que dispuse el equipo la noche del 8 de abril para este cometido. Algo nervioso, la verdad. Nunca había intentado seguir una estrella durante más de dos horas. Así que fue especialmente escrupuloso a la hora de alinear y contrapesar el telescopio. Y me alegré después. AE UMa prácticamente no se movió del centro del campo de la CCD en toda la noche, lo cual habla a las claras de la calidad de la veterana GPDX (que, os recuerdo, sólo tiene instalado el motor de AR; por cierto, aprovecho para anticipar que quizá esta situación dure poco tiempo).


Localizar la estrella fue fácil. La centré en el campo de la CCD con el reductor de focal y comprobé que existían suficiente estrellas de referencia para hacer la fotometría. Seguidamente analicé los tiempos de exposición y me quedé en 20 segundos. La estrella no parecía estar saturada. Así que me puse a realizar capturas. Finalmente fueron 280 tomas de 20 segundos, espaciadas cada tres segundos: dos horas y cuatro minutos. Además, realicé los obligados darks. No hice flats en esta experiencia preliminar.

... Os confieso que llegué a aburrirme un poco. Uno está acostumbrado, en las sesiones de trabajo con las variables, a no parar ni un segundo; sin duda alguna, estudiar dobles con CCD es más ameno. Así que a mitad de la sesión hasta me permití el lujo de entrar en casa a descansar y escuchar un rato la radio. Por tanto, a las 2 h. lo dejé y me puse a buscar estrellas LDS como loco.

Tras analizar el resultado, nada más llegar a casa, me quedé boquiabierto... "¡¡vaya pedazo de curva!!" (fue lo primero que me dije). Sin menospreciar a otras como las de Marilyn Monroe, había acertado con la elección de la estrella: resultados rápidos y espectaculares. Ahora me arrepiento de no haber dedicado media horita más a la estrella, o toda la noche. Se observa perfectamente su comportamiento, aunque no he pillado un ciclo completo, una pena.


La curva está realizada con el magnífico programa Fotodif (de Julio Castellano; se puede obtener más información aquí). Así que se trata de fotometría diferencial, realizada tras comparar el brillo de AE UMa con otra de brillo fijo. Estoy a la espera de analizar los resultados con más calma con otro software específico para ver si puedo calcular su fase y período, aunque me da que no, debería haberla observado durante más tiempo. De todos modos, resulta sorprendente poder captar diferencias de brillo de 0.02 magnitudes.

Estos resultados, una vez comprobada la fiabilidad de mi equipo para estos estudios, me animan a seguir estudiando este tipo de objetos; de paso, recupero un
viejo amor perdido.

PD: No, no he olvidado la promesa de relatar la viñeta de Quino y su Mafalda por si alguien no la conoce. Ahí va:

Mafalda: ¿Tú crees que el dinero es todo en la vida, Manolito?
Manolito: No, por supuesto que el dinero no es todo... ¡también están los cheques!
Genial, ¿verdad?

lunes, 13 de abril de 2009

Vacaciones con sorpresa

Abstract | Some news about my spring holidays.

Casi sin darnos cuenta han pasado las vacaciones de Semana Santa. Tenía mil proyectos en mente, como ocurre siempre. Y la meteorología se ha encargado de chafarlos casi todos. Aun así, he podido observar un par de noches y traerme una docena de estrellas interesantes; ya las mostraré, me falta todo el procesado y realización de astrometría, pero espero en breve poder enseñároslas.

También pude aprovechar para probar el trípode de segunda mano que me compré a través del foro de la Agrupación Hubble. Aunque tardó un poco más de lo previsto, finalmente lo recibí sin problemas. Se trata de un trípode de acero de 2" de Celestron. Previamente había podido comprobar que funcionaría con mi montura gracias a Antonio Agudo (¡¡gracias Antonio!!).


La verdad es que he ganado mucho con él. Parece mentira lo que puedo aportar un buen trípode. No sólo en robustez y firmeza, también en el guiado (mi pequeño trípode de madera sufría flexiones inesperadas que hacían que, en cualquier momento, la más cuidadosa de las alineaciones polares se fuera al traste). Así que estoy contento con esa compra.

No pude estrenarlo mejor. Mi hijita Lucía, mi Caroline Herschel esa noche, pudo disfrutar viendo una Luna en cuarto creciente preciosa. Le encantó y yo disfruté como un loco viendo su interés por preguntarlo todo.


Además, hemos podido hacer un par de escapadas. Una de ellas a un pueblo portugués fronterizo que había visitado hace años, pero no como se merecía: Castelo de Vide, cerca de la frontera de mi pueblo y en el distrito de Portalegre. Se trata del típico pueblecito amurallado con un gran castillo en la cima del monte sobre el que se asienta. En este sentido, por su espectacularidad, todas las visitas se concentran en el cercano Marvao. Además de un delicioso paseo por sus tortuosas calles, la obligada visita a la torre del homenaje y degustar la rica gastronomía alentejana, me llevé la grata sorpresa de que allí, en pleno centro del pueblo y sobre una preciosa casa, había algo que pareció una cúpula de un observatorio astronómico. No pude evitar acercarme a curiosear... ¡¡lo era!! Una cúpula preciosa.


Me animé a preguntar en la oficina de información turística si sabían algo de esa curiosa construcción y, muy amablemente, me indicaron que se trataba, efectivamente, de un observatorio astronómico de un amateur de la localidad. También me comentaron que cada verano allí se celebra un encuentro astronómico y starparty que llaman Astrovide. Pues nada, que quizá un verano de estos me acerco. Ya en casa, y gracias a internet, pude averiguar que se trataba del observatorio privado de Acacio Lobo, un dedicado astronómo amateur portugués.

También tuvimos tiempo de recorrer (a través de una carretera horrorosa por su firme) buena parte del Parque Natural de la Sierra de Sao Mamede en busca de un menhir, el más grande la Península, según nos dijeron. Os dejo unas postales de esta bonita localidad.